Miriam García: La resiliencia de una futbolista que nunca se rindió
Foto: IG @miriamvgm1
La vida de una futbolista está llena de cambios que no siempre se ven desde afuera. Los cambios de equipo, las malas rachas y las lesiones son parte del camino, pero pocas veces se habla de lo que realmente significa vivir esos momentos. Miriam García, quien ha sido parte de la Liga MX Femenil, conoce bien esa realidad.
Su historia en el futbol profesional comenzó de manera inesperada. Estaba por firmar con Tigres cuando surgió otra oportunidad. "Es una historia chistosa", recuerda. En ese momento, el equipo regio aún no iniciaba entrenamientos, así que un entrenador de Chivas le ofreció integrarse a las prácticas del equipo. “Me gustó mucho, como que me hicieron parte del grupo, hice muchas amistades y al final decidí quedarme porque me sentí muy cómoda en la institución y con mis amigas”.
El debut en la liga llegó pronto, pero en ese entonces la emoción del momento no era tan clara para ella. “Siento que como era muy pequeña cuando todo empezó, realmente no sabía qué iba a pasar. Creo que no medía la magnitud de lo que estaba pasando”. Aquel primer partido fue contra Atlas, pero todavía no jugaban en estadios, sino en las canchas de entrenamiento. “Recuerdo mucho ese día por el ambiente que teníamos, no dejábamos de cantar las canciones que cantan las porras normalmente y fue mucha adrenalina, mucha emoción de comenzar algo nuevo”.
Después del debut en la Liga MX Femenil, vienen los cambios
En el futbol profesional no siempre permaneces en un solo lugar. Ya sea por decisión propia o por circunstancias externas, las jugadoras están en una constante transición que implica tanto un nuevo equipo, como una nueva vida.
"Es literal dejar toda tu vida de un momento a otro", explica Miriam García. "A veces las decisiones se toman y en tres días ya tienes que estar en el otro lugar". Su primer cambio de equipo fue el más complicado. No quería irse, pero tuvo que hacerlo. Dejar a su familia, aprender a vivir sola, aprender a cocinar, adaptarse a un entorno desconocido. "Todo el tiempo extrañaba muchas cosas de mi anterior vida", recuerda.
Cada equipo tiene su propio ritmo, su propia identidad dentro de la cancha, y adaptarse no siempre es fácil. Hay lugares donde el proceso es más rápido y otros donde cuesta más. Pero, al final, todo suma. Miriam afirma que pasar por estos procesos hace que seas una mejor deportista. Sin embargo, los constantes cambios también pueden afectar la estabilidad emocional y el rendimiento. No se trata únicamente de lo personal, también de lo futbolístico. Miriam lo vivió en carne propia. "Me costó mucho adaptarme a esa nueva vida", admite. Desde afuera, el cambio de equipo parece solo una noticia más en el mercado de fichajes. Pero detrás de cada movimiento hay una historia personal, una transición que no siempre se cuenta.
Las malas rachas
Cuando los minutos en cancha disminuyen y la situación se repite torneo tras torneo, la confianza comienza a desvanecerse y las dudas aparecen. Esa sensación de perder ritmo y oportunidades puede afectar no solo en lo profesional, sino también en lo personal. Aunque en teoría debería ser posible separar ambas áreas, en la práctica es muy difícil.
“Cuando eres futbolista, te mides mucho por lo que eres como deportista. Entonces es difícil separar y decir, bueno, me está yendo mal allá, pero sigo siendo capaz o sigue yéndome bien en otros temas. Mucha de nuestra estabilidad depende del área deportiva, entonces, si eso está mal, es complicado poder estabilizar tu vida personal”.
En esos momentos, el apoyo puede marcar la diferencia. La mayoría atraviesa estas etapas de manera solitaria, librando sus propias batallas internas. Sin embargo, hay quienes tienen la fortuna de contar con personas cercanas que las acompañan y les brindan ayuda durante los procesos difíciles. “Yo sí fui muy afortunada, sí tuve muchas personas que me apoyaron mucho en ese proceso y que creo que siempre me voy a llevar como esa parte, pese a lo bueno o malo que viví, siempre me quedo con las personas que me dejó el proceso.” Expresó la jugadora
Desde afuera, se espera que los futbolistas superen los malos momentos esforzándose mucho más para recuperar su nivel, pero pocas veces se considera la parte humana detrás de un bajo rendimiento. Escuchar críticas o comentarios negativos en medio de una mala racha puede ser devastador. Si la situación no se maneja adecuadamente, el desgaste emocional puede convertirse en un barril sin fondo que, en el peor de los casos, termina por afectar la carrera de una jugadora.
Lesiones que cambian la vida
La rotura del ligamento cruzado anterior es una prueba que Miriam García ha vivido dos veces y lo recuerda como uno de los momentos más duros de su carrera.
No es algo que se cure de inmediato, ni con una cirugía basta. Es un proceso largo, con días en los que la recuperación parece una meta lejana. Un proceso que, además, no solo afecta el cuerpo, sino la mente, la confianza y, sobre todo, las oportunidades.
"Si no te dan la confianza, no hay manera que logres recuperarte", dice Miriam. Y es que, más allá del esfuerzo personal, la confianza de los clubes y el entorno en general juega un papel importante en la recuperación. Cuando una jugadora pasa un año entero fuera del campo, el miedo a no volver a ser la misma se vuelve real.
La preocupación de perder oportunidades o ser vista como una jugadora 'inestable' se suma al dolor físico. Ese año de inactividad es una prueba constante de paciencia y perseverancia. Es un proceso solitario en el que la mente y el cuerpo parecen ir por caminos diferentes. Y mientras el cuerpo lucha por volver a estar al 100%, la mente también tiene que sanar.
La ruptura del ligamento cruzado anterior (LCA), como cuenta Miriam, la cambió. "Sí me creo muchas inseguridades, sí me ha costado superarlo, pero también creo que me ha hecho crecer muchísimo.” Aunque la experiencia fue dolorosa, también le permitió crecer y empatizar con otras jugadoras que atraviesan la misma lesión."Yo solo espero que en algún momento pueda ayudar a otras personas a sobrellevarlo", menciona con la esperanza de que su testimonio pueda ser un apoyo para aquellas que hoy luchan contra esta misma lesión.
Cuando el futbol ya no te da lo que solía darte
El estrés, las lesiones y la incertidumbre se hicieron cada vez más grandes, y un día, la sensación de estar atrapada en un ciclo del que no podía salir se hizo inaguantable. "Ya no disfrutaba lo que hacía. Estaba sufriendo más que disfrutando, todo el tiempo me sentía mal", compartió. Durante ese tiempo, Miriam atravesó una etapa difícil de ansiedad y depresión, y las cosas llegaron a un punto donde se tuvo que medicar para poder seguir adelante. La presión de estar en un lugar que ya no le daba paz era más fuerte que su amor por el deporte. Llegó un momento en el que decidió tomar un tiempo.
“Me di esta pausa, no sabiendo si era una pausa o si era el final”, mencionó la jugadora. Había practicado futbol toda su vida y dejarlo no era algo sencillo. Fue un momento lleno de dudas, miedo e incertidumbre. La posibilidad de perder algo tan importante para ella la hacía sentir vacía, pero también, de alguna forma, la liberaba.
Miriam pensó en lo que vendría después. "Si el próximo torneo no tengo ofertas, creo que ahora sí ya tomaré la decisión de dar un paso al lado y comenzar con mi carrera de psicología, con temas ya externos a ser jugadora profesional". La idea de dejar el futbol y hacer algo completamente diferente fue algo que no llegó de un día para otro. La transición era más que solo un cambio de carrera, era la aceptación de que quizá ya no era posible seguir adelante de la misma manera.
Dejar el futbol fue, en muchos sentidos, doloroso. Miriam sabía que no solo estaba renunciando a un deporte, sino a una parte de sí misma que siempre había formado parte de su identidad. "Tenemos que aprender a soltar cosas cuando ya no nos hacen bien", dijo, sabiendo que esa decisión fue difícil pero necesaria para su bienestar. La pausa le permitió ver las cosas con más claridad, entender que hay momentos en la vida donde soltar es parte del proceso, aunque duela.
Foto: IG @fcpersas_femenil
Sin embargo, lo que vino después fue un giro inesperado. La Queens League, con su formato distinto, fue una oportunidad para redescubrir la emoción que el futbol le había dado en el pasado. Miriam volvió a encontrar la sensación de gozar el juego. “La Queens me ayudó a volver a disfrutar, algo que lamentablemente había perdido”, comentó. Aunque no se trataba del futbol tradicional que conocía, esta nueva modalidad la conectó con su pasión de una forma que no esperaba. En la Queens League pudo reencontrarse con la seguridad que había perdido, y en un ambiente diferente, encontró el espacio para ser ella misma.
Después de su pausa en el futbol profesional, Miriam reflexionó sobre todo lo vivido, y se dio cuenta de algo importante: "Soy una persona afortunada porque tuve la oportunidad de vivir todo esto". Durante mucho tiempo, se enfocó en lo que le faltaba en su carrera, en lo que aún no había logrado. Sin embargo, con el tiempo, aprendió a valorar lo que sí había conseguido. En medio de las dificultades, las lesiones y las adversidades, pudo experimentar momentos que no muchos tienen la oportunidad de vivir, mundiales, campeonatos y finales. Aunque su carrera no fue tan larga como había imaginado, sintió que, en realidad, cada paso tenía un valor importante.
Miriam, se siente muy orgullosa de todos sus logros, su corazón sabía que había dado lo mejor de sí misma. Nunca se rindió. A pesar de los obstáculos, siempre luchó por seguir adelante. Ahora, con la pausa, se permitió sentir paz con todo lo vivido. "Sí, está bien, a lo mejor ahora no sé si es una pausa o un adiós, pero puedo sentirme tranquila con lo que he hecho", comentó. Entendió que, aunque algunas decisiones pueden ser erróneas, siempre se esforzó por ser valiente y durante este tiempo de reflexión descubrió que a veces estamos tan centrados en lo que no tenemos, que no vemos todo lo que ya hemos logrado.
Foto: IG @miriamvgm1